La inflación vuelve a acelerarse en Argentina │ elsiglocomve


La inflación en Argentina volvió a acelerarse en agosto pasado, hasta una tasa del 2,7 % mensual, en medio de una recesión económica agudizada por la pandemia de COVID-19 y de las renovadas tensiones cambiarias.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó este miércoles que los precios al consumidor en Argentina registraron en agosto pasado un alza interanual del 40,7 % y un avance del 2,7 % respecto de julio, mientras que en los primeros ocho meses acumularon un incremento del 18,9 %.

La subida del 2,7 % en comparación con julio revela una aceleración en los precios, ya que la tasa se había moderado a un 1,9 % en el séptimo mes del año tras el repunte del 2,2 % verificado en junio.

El freno a la actividad económica producto de las medidas de aislamiento ante la pandemia provocó un impacto muy negativo en términos de ingresos y capacidad de compra de los consumidores, lo que hizo moderar inicialmente el ritmo de inflación.

Cuando la COVID-19 llegó a Argentina, en marzo pasado, la inflación tocó el 3,3 %, mensual, tras un 2019 con una subida acumulada del 53,8 %.

Al consumo alterado por el confinamiento se sumó la decisión del Gobierno de frenar aumentos de precios en alimentos, medicamentos, combustibles y servicios públicos, lo que hizo desacelerar la inflación a un promedio del 2 % mensual entre abril y julio, pero la autorización de ciertas subidas y el paulatino retorno de actividades hicieron despertar los precios en agosto.

“La fase más suavizada de confinamiento comienza a desactivar cierto anclaje de expectativas de precios que se venía observando con la movilidad reducida y la consecuente caída de la demanda”, observó el economista Martín Calveira, investigador de IAE Business School de la Universidad Austral.

EXPECTATIVAS CRUZADAS

Las expectativas entre los consultores privados son de una creciente inflación, pero el Gobierno de Alberto Fernández no comparte ese diagnóstico.

De acuerdo al último informe de proyecciones de consultores privados elaborado por el Banco Central, se espera un avance del 3,3 % para este mes, del 3,7 % para octubre, del 3,8 % para noviembre y del 4,2 % para diciembre.

Así, de acuerdo a estas proyecciones, el 2020 cerraría con una inflación anual del 37,8 %, para saltar en 2021 al 47,1 %.

Las previsiones oficiales van, por el contrario, en la dirección inversa.

De acuerdo al proyecto de Presupuesto 2021 presentado en las últimas horas por el Gobierno, 2020 concluirá con un índice de inflación del 32 %, mientras que el año próximo la tasa descendería al 29 %.

Para Eduardo Fracchia, director del área de Economía de IAE Business School, en el actual contexto de recesión económica no se espera “que decline la tasa de inflación como ocurrió en la crisis del 2009”.

“Cada vez es más urgente encarar el problema, uno de los más severos de la macroeconomía junto con la caída del nivel de actividad. Tenemos una inflación reprimida importante”, advirtió.

INCÓGNITA ANTE NUEVA TENSIÓN CAMBIARIA

La nueva tensión cambiaria desatada este miércoles tras las mayores restricciones para el acceso a dólares dictadas por las autoridades argentinas suman incertidumbre respecto a la evolución de los precios.

Esto es porque la economía argentina es altamente sensible a ajustar los precios de productos y servicios cuando el precio del dólar estadounidense crece.

Tan sólo este miércoles, a partir de las nuevas medidas, el valor del dólar para atesoramiento, incluyendo los impuestos que se pagan por la compra de divisas, saltó un 27 %, mientras que el precio del dólar “blue” (informal) trepó un 10,7 %.

“Aunque la lógica de los controles es tratar de impedir la devaluación del peso en el mercado oficial, las presiones inflacionarias seguirán a la orden del día, e incluso se acentuarán”, advirtió Jorge Vasconcelos, vicepresidente del Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL).

Para el experto, las restricciones pueden permitir que el Estado capte más pesos para financiar su déficit con tasas de interés por debajo de las de mercado, pero “no impiden que cada vez más precios de la economía pasen a utilizar al ‘dólar blue’ como referencia”.

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